Si está empaquetando contenedores de plástico, probablemente haya considerado tanto IML (etiquetado en molde) como etiquetas de manga retráctil. Parecen similares a primera vista, pero los procesos subyacentes y los resultados finales son muy diferentes.
Elegir el tipo de etiqueta correcto puede hacer o deshacer el empaque de su producto. Dos de las opciones más comunes son IML (In-Mold Labeling) y las etiquetas sensibles a la presión (PSL), también conocidas como etiquetas autoadhesivas o adhesivas.
Los minoristas exigen cada vez más envases que lleguen listos para comercializar. Sin pelar. Sin decoloración. No hay quejas de residuos pegajosos por parte de sus propios clientes. El moldeo por inyección en etiquetas en molde satisface esta demanda sin agregar complejidad a la línea de empaque. Para las marcas que han tenido problemas con fallas en las etiquetas en cadenas de frío, ambientes húmedos o productos de alto contacto, el interruptor resuelve problemas que los proveedores de adhesivos y las fábricas de papel no pudieron solucionar.
Las etiquetas retráctiles para botellas de plástico pueden parecer fáciles, pero incluso el más mínimo descuido puede provocar arrugas, desalineación o descamación.
La tecnología de etiquetado en molde (IML) está actualmente bastante madura en Europa: al menos entre el 85 % y el 95 % de los envases de alimentos utilizan IML. A medida que la calidad de vida de las personas siga mejorando, la tecnología IML se utilizará ampliamente. Las etiquetas IML se utilizan durante el proceso de moldeo de productos plásticos, formando parte integral del molde.
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